Los cambios en la factura de la luz y los
continuos récords en el precio del megavatio hora han llevado a muchos usuarios
a preocuparse cada vez más por este gasto. Aunque hay factores que se escapan a
nuestro control, sí hay una serie de recomendaciones que se pueden tener en
cuenta a nivel doméstico para tratar de reducir el consumo energético.
Los expertos del sector y organizaciones
de consumidores indican que, además de revisar la potencia contratada o ajustar
las tareas domésticas a los horarios más económicos, se ha de apostar por los
aparatos de alta eficiencia energética. También es importante utilizar con
inteligencia los electrodomésticos de la casa. Aunque no podemos evitar usarlos
sí se pueden elegir programas de la lavadora o el lavavajillas que consumen
menos o subir ligeramente la temperatura del frigorífico.
Invertir en productos de bajo consumo
como las luces LED es un paso sencillo que tiene una incidencia directa en el
ahorro ya que, en comparación con las tradicionales, tienen una vida mas larga
y mucho menos consumo. Una buena idea es instalar luces de LED con sensor de
movimiento, son perfectas para instalar en armarios, lugares de paso o zonas
que debemos dejar ligeramente iluminadas. Se activan con el movimiento,
disponen de tres modos de color, y función de apagado automático.
Según datos de la OCU, apagar por
completo la televisión o el ordenador –en lugar de dejarlos en standby– reduce
en un 10% el consumo energético. Para evitar este gasto se puede programar su
encendido y apagado con temporizadores o recurrir a regletas con interruptor
para desconectar, con un solo gesto, varios aparatos conectados a ellas.
Utilizando un enchufe programable es posible controlar el tiempo que pasan los electrodomésticos encendidos o apagados. Estos enchufes se configuran y con ellos es posible activar o desactivar en remoto los dispositivos de casa que se desee y controlar mejor el gasto de energía.
Invertir en aislamiento y ajustar los
termostatos de la casa es importante para ahorrar en aire acondicionado en
verano o en calefacción en invierno, especialmente quienes tienen radiadores
eléctricos o tienen que recurrir en algún momento a los calefactores para
lograr un calor extra.
Un remedio muy sencillo para que no se
cuele el frío por las juntas de las ventanas es colocar tiras de sellado. Están
fabricadas en espuma para adaptarse a distintos tipos de ventanas. Su
instalación es sencilla y con ella se asegura que no entre el viento, el polvo
o el ruido.
En el caso de las puertas, para evitar
que el frío se cuele por debajo, se pueden instalar burletes. Están fabricados
con silicona resistente al calor y al frío. Está equipado con un adhesivo
adecuado para fijarlo al bajo de la puerta aíslan de las corrientes.
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