Últimamente
es un término que no para de mencionarse
en los medios de comunicación, en redes sociales, incluso ya se están
publicitando App y webs de venta de ropa de segunda mano, dándole un carácter progre, positivo y
dotando la idea de reutilizar como la
mejor opción ante el comprar “pret à
porter”.
Toda
esta “revolución” está muy bien, pero la moda sostenible va más allá de
reutilizar prendas ya confeccionadas o
desmontar piezas para crear piezas nuevas. La moda sostenible también
trata de I+D+I, investigar sobre la viabilidad de crear nuevos tejidos e hilos
a partir de materiales reciclados como plásticos y otros polímeros. Desarrollar
en laboratorios y fábricas la creación de telas con materiales no degradables e
innovar en la creación de colecciones de moda a partir de esos nuevos materiales.
DEFINICIÓN
Una buena
definición de moda sostenible podría ser: “toda aquella ropa fabricada sin
comprometer los recursos de futuras generaciones y que tenga como principio
fundamental el respeto por el medio ambiente así como por el trabajo de todas
las personas que intervienen en el proceso”.
Teóricamente
parece sencillo, pero al llevarlo a la práctica influyen muchas variables que
no ponen fácil el cumplimiento de esta definición. La palabra moda nos lleva
inevitablemente a la idea de algo efímero o pasajero, de hecho, podemos decir
que el concepto moda en el ámbito de la ropa conlleva una obsolescencia
programada. Por eso la unión del sustantivo “moda” con el adjetivo “sostenible”
suena a contradicción.
La moda
sostenible no es una tendencia para un par de temporadas, tiene la clara
vocación de perdurar en el tiempo y frenar el impacto que la industria de la
moda está dejando en el planeta y en la sociedad. No podemos olvidar que la
industria textil es la segunda más contaminante del planeta y una de las que
produce bajo las condiciones laborales más abusivas.
El por qué de
la moda sostenible: 11 cifras que te a tener en cuenta
1º- La industria de la moda contribuye
al 10 % de la huella de carbono global. Si nada cambia, en 2050 esta industria
será la responsable de una cuarta parte de la emisión mundial de carbono.
2º- La ropa libera medio millón de
toneladas de microfibras al océano cada año, es decir, el equivalente a más de
50 billones de botellas de plástico.
3º- El sector textil es el 2º mayor
contaminante de agua dulce en el mundo por detrás de la agricultura. En los
países en vías de desarrollo, donde no hay una legislación sobre contaminación
y medio ambiente, es precisamente dónde se han instalado las grandes fábricas
textiles, quienes, aprovechando estas circunstancias, están abusando tanto de
la mano de obra barata como de sus recursos naturales, contaminando ríos con
los tintes de los tejidos.
4º- Alrededor del 22 % del impacto
ambiental de la industria de la moda está representado por el transporte,
debido al uso necesario para trasladar las prendas terminadas a su destino, las
tiendas de ropa del “primer mundo”.
5º- Tan solo utilizamos una prenda en
95 ocasiones antes de desecharla a la basura, una estadística que aumentó un 36
% desde 2002 hasta 2016.
6º- El 87 % de las fibras utilizadas
para fabricar 100.000 millones de prendas a nivel mundial terminan en un
vertedero o son incineradas.
7º- Una sola prenda de poliéster
libera hasta un millón de microfibras de plástico en un único lavado.
8º- Los pronósticos cifran en 102
millones de toneladas el consumo de ropa en 2030.
9º- Tal y como informó Greenpeace en
su informe “Destino cero: siete años desintoxicando la industria de la moda”, el
85 % de la industria de la moda todavía está lejos de eliminar la sustancias
químicas peligrosas de su cadena productiva.
10º- Tan solo el 2 % del precio de una
prenda de vestir vendida en cualquier país desarrollado llega a los bolsillos
de los trabajadores. La mano de obra barata cobra mensualmente el precio de un
jersey en el “primer mundo” los empresarios se llenan los bolsillos desde ambos
lados de la producción.
11º- Una de cada diez camisetas que se
fabrican en el mundo portan la etiqueta “made in Camboya”. Camboya es una de
las naciones más pobres del mundo y el 75 % de sus exportaciones provienen de
la industria textil. Allí, los empleados del sector (muchos de ellos menores de
edad) llegan a trabajar hasta 80 horas a la semana y por ello obtienen poco más
de 100 euros mensuales.
Si quieres profundizar más sobre las
consecuencias que la industria tradicional de la moda está ocasionando, te
recomiendo este documental emitido por La Noche Temática.
Cómo surge la
moda sostenible
Las cifras
sobre el impacto que la industria de la moda ha tenido y continúa teniendo
sobre nuestro planeta son llamativas ¿cierto? Seguro que ahora que eres
consciente la situación, puedes comprender por qué la moda sostenible ha
surgido como respuesta a la problemática. Una cuestión que ya no solo tiene que
ver con el impacto ambiental sino con el socioeconómico.
La filosofía
detrás de grandes empresarios de la moda no es ética.
Hay mucha
población explotada que está produciendo ingentes cantidades de ropa para
Occidente, recibiendo sueldos míseros a cambio y en condiciones laborales
ínfimas e insalubres. Y, lo peor es que buena parte de esa masa de trabajadores
de la moda está compuesta por mano de obra infantil.
Moda
sostenible vs moda rápida
Los precios
baratos de la moda rápida han impulsado a los consumidores a comprar más de lo
necesario. Hagamos la prueba. Piensa en la cantidad de ropa que hay en tu
armario. Ahora, piensa en cuánta de esa ropa utilizas regularmente. Poca
¿verdad?
La ropa
fabricada de acuerdo a las técnicas de la moda rápida es económica debido al
bajo costo de la mano de obra que la produce. Las fábricas de la fast fashion
se encuentran en países en vías de desarrollo con bajos o nulos estándares de
mano de obra.
La moda slow o
ética rechaza este modo productivo y se fundamenta en los materiales y
productores locales. Es imposible sentar las bases de un futuro comprometido y
honesto, si continuamos ciegos a esta realidad. Debemos ser conscientes de que
hay cosas que no se están haciendo bien y prestar atención a opciones responsables como la que representa
la moda sostenible o moda lenta (slow).
Por fortuna,
las estadísticas demuestran que la mentalidad de la sociedad está cambiando. La
preservación del planeta y el cuidado del medio ambiente son problemáticas que
preocupan cada vez más a la sociedad. Así lo puso de manifiesto el último
Eurobarómetro sobre el cambio climático elaborado por la Comisión Europea.
El 89 % de los españoles consideran
que la crisis climática es un problema muy grave. La industria también se ha
puesto las pilas y al calor de toda esta situación han surgido marcas que han
demostrado que se puede producir moda de forma ecológica y humana, respetando
al entorno que nos rodea y a nuestros congéneres.
Este es el
objetivo que busca la moda sostenible: diseñar y crear prendas de calidad y
longevas fomentando modos de producción ecológicos y salarios justos con la
idea de minimizar la huella de carbono y los residuos derivados de la moda.
Qué se
considera moda sostenible
La moda
sostenible o slow fashion se
caracteriza por cumplir diversos factores o criterios en sus procesos de
fabricación que la distinguen de la moda convencional o fast fashion.
· Uso de materiales naturales, de origen orgánico, regenerados o reciclados. Las fibras naturales son biodegradables por lo que, cuando termina su vida útil, en lugar de convertirse en residuo pueden volver a la naturaleza y servir de alimento para la misma. Los materiales reciclados usan residuos como materia prima por lo que se consideran sostenibles.
·
Ecodiseño,
diseños pensados para aprovechar al máximo los tejidos y para crear productos
fácilmente reciclables. Se trata de evitar cremalleras, botones, apliques o uso
de materiales que hagan difícil su desmontaje y que sean de degradación lenta.
· Minimización de la huella de carbono, o lo que es lo mismo, la cantidad de CO2 que se emite en la fabricación y trasporte de las prendas. Cuanto más cerca del consumidor final se haya fabricado el producto y menos proceso de industrialización tenga, menor será la huella de carbono.
· Reducción de químicos. Estos productos se usan para crear y tratar la materia prima y los tejidos que terminan contaminado tierra, aire y agua. Los tintes, los tratamientos para retardar la llama o el curtido de pieles son procesos agresivos y altamente contaminantes. Existen alternativas más naturales y no tóxicas para estos procesos.
· Upciclyng, es decir reutilizar. Crear una nueva prenda partiendo de material residual y dando como resultado una prenda de mayor valor.
·
Embalajes
con el mínimo impacto medioambiental, evitar el plástico de un solo uso y
reducir el embalaje al mínimo es un plus de sostenibilidad.
Algunos de
estos criterios se cumplen sólo comprando ropa y calzado hecho en España o
Europa. La proximidad garantiza una mínima huella de carbono y el marco legal
asegura unas condiciones laborales dignas. También se puede considerar
sostenible la ropa reciclada o la de segunda mano.
¿Qué podemos
hacer nosotros?
La moda
sostenible no contempla tan solo la fase de producción, sino que actúa en las
diferentes etapas de la vida de una prenda. Como consumidores podemos tener en
cuenta factores importantes en la conservación del medio ambiente como:
·
Uso
de la prenda: Comprar moda sostenible es el camino para adoptar una filosofía
de vida consciente, comprometida y respetuosa. No obstante, también es
importante vigilar el uso que damos a las prendas y cómo las cuidamos para que
perduren en el tiempo ya que la forma en la que lavamos y conservamos nuestra
ropa también influye en el nivel de contaminación.
·
El
desecho de la moda: Compramos ropa a niveles récord, nunca antes visto. ¿Por
qué? Muy fácil. Si puedes adquirir una camiseta por el mismo precio que un café
¿Qué importa si solo se utiliza una vez? Este pensamiento está en la mente de
muchos consumidores actuales. Todas estas prendas terminan en vertederos que no
hacen más que incrementar la huella de carbono sobre el medio ambiente. Pensar
bien qué compramos y si en realidad necesitamos esa prenda es clave para
sumarse a la moda sostenible. También hay que buscar alternativas ecológicas
para desechar las prendas como intercambios, donaciones o punto de reciclaje
textil.
¿Por qué usar
moda sostenible?
Consumiendo
ropa ecológica y sostenible nos beneficiamos todos porque solo así nos
aseguramos de velar por nuestro hogar: la Tierra.
La ropa
sostenible vela por los derechos humanos de todos los implicados y se asegura
de que los empleados de la moda trabajen en un ambiente seguro, reciban un
salario justo y tengan la edad adecuada para trabajar.
Las marcas de
moda sostenible fabrican sus prendas teniendo en cuenta la longevidad de la
prenda, utilizando prácticas seguras y éticas, que reducen el uso de químicos
tóxicos. Así se consiguen productos más duraderos que eviten realizar compras
de moda tan a menudo.
Defiendes los
derechos de los animales. La ropa sostenible está libre de crueldad, es decir,
que no ha sido testada en animales ni contiene componentes de origen animal.
Esto implica que la prenda que llevas encima no ha causado la muerte de otro
ser vivo.
Una
alternativa ética es posible, los pequeños cambios son capaces de provocar una
gran diferencia. Como consumidores estamos en una posición activa. Con cada
compra establecemos un diálogo con las empresas y estamos diciendo qué tipo de
forma de producción queremos perpetuar.
Una vez que
tenemos la información no podemos mirar para otro lado, está en manos de cada
uno convertirse en un comprador consciente y coherente, dejar atrás la compra
compulsiva y abrazar nuevos hábitos en los que la calidad y la ética esté por
encima de la cantidad.
Fuentes: www.libroestilodevidasaludable.com, wwww.modasostenible.com
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